Entre tradiciones y voces del sur en Ucum recibieron a Rafa Marín con los brazos abiertos

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Por Álvaro Ortiz Salamanca

UCUM, OPB, 21 de junio. – Entre el verde de los cañaverales y el movimiento de una región donde el campo marca el ritmo cotidiano, los habitantes de esta comunidad brindaron un cálido y nutrido recibimiento a Rafa Marín, en una jornada donde el entusiasmo de productores y familias convirtió el encuentro en algo más que una reunión comunitaria.

Algunos asistentes llegaron llevando consigo piñas recién cortadas, caña y maíz, parte de lo que identifica a la tierra del sur, productos que resumen años de trabajo, cosechas y generaciones enteras construidas alrededor del campo.

Entre saludos y muestras de afecto, el ambiente estuvo marcado por un ánimo de cercanía y esperanza entre quienes ven en la actividad agrícola una de las principales fuerzas económicas de la región.

En su intervención, Rafa Marín destacó que la actividad cañera representa mucho más que un cultivo, pues detrás de ella existen familias, empleos y comunidades enteras que sostienen buena parte de la economía regional.

En la jornada participaron Domingo Sánchez, comisariado ejidal de Sergio Butrón Casas; Ana María Verduzco, comisariada ejidal de Sacxán; Azrael Silveira, empresario cañero; y Francisco Interián Muñoz, comisariado ejidal de Álvaro Obregón y presidente de Sanidad Vegetal, quienes acompañaron las conversaciones con productores, transportistas y trabajadores sobre las condiciones y desafíos que enfrenta el sector.

Para algunos de los asistentes, la presencia de Rafa Marín también representó el regreso de una figura que identifican por su trayectoria dentro de la construcción del movimiento político en Quintana Roo y por su cercanía histórica con distintas comunidades del estado.

Uno de los momentos más significativos ocurrió durante una ceremonia con elementos de tradición maya, donde el sonido del caracol acompañó un acto de bendiciones y buenos deseos.

Más adelante, durante el diálogo, surgieron temas relacionados con infraestructura, producción y las condiciones que enfrenta el campo, en una región donde la caña continúa siendo mucho más que un cultivo: una actividad que sostiene familias, comunidades y buena parte de la dinámica económica del sur del estado.

La jornada cerró entre conversaciones que continuaron más allá del encuentro formal, dejando sobre la mesa una idea compartida entre muchos de los asistentes: que el sur de Quintana Roo sigue encontrando en su tierra, en su trabajo y en su capacidad de organización una de sus mayores fortalezas.

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